El periodismo y la IA

El periodismo ciudadano y las redes sociales, la realidad virtual y el metaverso, la propia llegada de Internet… mucho son los debates que en las últimas décadas han girado en torno a este oficio. Ahora es la Inteligencia Artificial (IA). Casi de un año para otro se ha convertido en el concepto que penetra en todas las mesas redondas de congresos de periodismo, en las conversaciones de bar entre colegas y en las propias redacciones. No voy a ser menos y dejo aquí algunas reflexiones por si son del interés del lector al otro lado de la pantalla ahora o en unos años.

Precisamente veo ahora una portada que ya jugaba con los algoritmos hace 18 años: el semanario Magazine hacía en 2010 un retrato robot de cómo sería la princesa Leonor en 2023. Lo acompañaban de una «fábula política» del escritor vasco Alfredo Amestoy.

«Hoy, 31 de octubre, la heredera del trono celebra su mayoría de edad, Don Felipe y Doña Letizia, Reyes, presiden los actos junto a su valido, el primer ministro Ruiz Gallardón. España, una confederación de 365 comarcas autónomas, se ha integrado con Portugal»

En definitiva, las nuevas tecnologías llevan en el sector periodístico desde su origen. La comunicación se presta a que cada innovación se trate de implementar para ofrecer una mejor experiencia al público. Aún así, y también en nuestro ejemplo, la complementaria creatividad del juntaletras por ahora no tiene sustituta.

¿Acabará la Inteligencia Artificial con el periodismo?, ¿finiquitará a los profesionales actuales de la producción de noticias y contenido de actualidad? Mi apuesta –oh, sorpresa– es un rotundo no.

Al menos durante unas décadas los redactores seguiremos a pie de calle captando la esencia de la realidad. La IA, los algoritmos y los robots nos harán el trabajo más sencillo pero, a diferencia de otras profesiones, la labor periodística deberá seguir encabezada por periodistas. En algunos casos, es ya un consenso en la profesión, la IA se consolidará como autor directo de los textos, de su publicación, de su difusión y de su seguimiento. Crónicas de partidos de fútbol usando las estadísticas más relevantes, informaciones sobre movimientos de bolsa, piezas de SEO para satisfacer a los buscadores sobre las preguntas mundanas que todos nos hacemos en alguna ocasión en nuestro usual día a día… todo ello está a un paso de estar en perfecta implementación. Sin embargo, otro tipo de informaciones seguirán teniendo la pluma del informador detrás.

En todo caso, los reportajes de investigación y en profundidad en los que entran en juego conversaciones informales con varias fuentes en confianza, el bagaje de una redacción con veteranos y jóvenes –incluyendo el tratamiento de grandes cantidades de datos para la búsqueda de patrones–, la búsqueda de documentación en archivos, etc. deberán tener un periodista humano sobre las teclas. Uno puede preguntarse si puede dejar de ser rentable ese tipo de contenido en los tiempos del scroll infinito. Espero, confío y deseo que sí.

Cabe esperar que surgirán retos con la IA y el periodismo como debates éticos, problemas con la desinformación en forma de deep fakes y otras manipulaciones, la tendencia imparable a la personalización de los contenidos que difumina el debate público, o, entre otros, los sesgos que pueden surgir de informaciones robotizadas. Desafíos que harán apasionantes las próximas décadas.

Y para terminar, una última cuestión, ¿cómo me he inspirado para escribir estas líneas? Sí, he lanzado este prompt a ChatGPT: «Preguntas sugerentes sobre la implementación de la IA en el periodismo».

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